jueves, 25 de junio de 2015

MUSEO - visita al BELLAS ARTES


Museo Nacional de Bellas Artes (Chile)

El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) es uno de los principales centros de difusión de artes visuales en Chile. Fundado el 18 de septiembre de 1880, bajo el nombre Museo Nacional de Pinturas, es el primero de arte de Latinoamérica. Desde 1910 ha ocupado un edificio ubicado en el sector del Parque Forestal, en la comuna de Santiago. El Palacio de Bellas Artes, obra del arquitecto chileno Emile Jéquier y construido en conmemoración del centenario del país, fue nombrado monumento histórico en 1976.

El museo posee un patrimonio artístico compuesto por más de 3.000 piezas, adquiridas por medio de compras, donaciones y premios de salones oficiales. Posee la selección de escultura chilena más importante del país y la segunda colección de pintura nacional más completa de la nación después de la Casa del Arte. Las obras conservadas del museo abarcan la producción artística del país desde la época colonial, además, conserva núcleos de arte universal, destacando las colecciones de pinturas italianas, españolas y flamencas, colección de grabados, colecciones de dibujos y fotografías, y un conjunto de esculturas africanas.

ARQUITECTURA

En 1879, El escultor José Miguel Blanco publicó un artículo en la Revista Chilena en el que, inspirado por el modelo europeo, observaba la necesidad de crear un Museo de Bellas Artes en Chile, en 1901, el gobierno realizó un concurso de arquitectura para el proyecto de construcción del Museo y Escuela de Bellas Artes, cuyo ganador fue el arquitecto chileno-francés Émile Jéquier.

La canalización del Río Mapocho generó un extenso terreno baldío, propiciando la construcción del museo en sus riberas, que muy pronto se convertirían en el Parque Forestal, obra del arquitecto paisajista Jorge Enrique Dubois, titulado en la Escuela de Jardinería de Versalles, en Francia.
Como parte de las celebraciones del Centenario de Chile, el Palacio de Bellas Artes, que albergaba al Museo y a la Escuela, se inauguró el 21 de septiembre de 1910. Para la ocasión, se organizó una gran Exposición Internacional que contó con obras de arte procedentes de catorce países invitados a través de sus respectivas embajadas.

EL PALACIO DE BELLAS ARTES

En 1905, el diseño del Palacio de Bellas Artes fue encargado al arquitecto chileno-francés Émile Jéquier, que se inspiró en el recorrido interno y en la fachada del Petit Palais de París. Su estilo neoclásico incluye además ornamentaciones propias del Art Nouveau imperante en la época.

El altorrelieve del frontón del Museo, obra ejecutada por el escultor chileno Guillermo Córdova, representa una alegoría a las Bellas Artes. El tema fue propuesto por el propio Jéquier y debía ser realizado en piedra blanca o vaciado de cemento.

Entre las ornamentaciones del friso exterior del edificio del museo destacan veintidós medallones de mosaico cerámico que representan a grandes arquitectos, escultores y pintores del arte universal, entre ellos Fidias, Praxíteles, Bramante, Violet-le-Duc y Rembrandt.

La cúpula de vidrio que corona el hall central del Museo fue diseñada y construida en Bélgica, encargada a la Compagnie Centrale de Construction de Haine-Saint-Pierre, y traída a Chile el año 1907. El peso aproximado de la armadura del domo es de 115.000 kilos y las piezas de vidrio suman 2.400 unidades.

Arquitectónicamente, la planta del Museo presenta un eje central marcado por la puerta de entrada y la escalinata del gran hall que conduce a toda la planta superior.

En el hall central, sobre el balcón poniente del segundo piso, se ubicó un altorrelieve que representa a dos ángeles sosteniendo un escudo. La obra se realizó luego que la original resultara gravemente dañada en el terremoto de 1985. Dos imponentes Cariátides que simulan sostener la gran cúpula se aprecian desde la entrada al hall sobre los balcones del segundo piso, son obra de Antonio Coll y Pi.
A lo largo de su historia, la arquitectura del edificio ha sufrido varias modificaciones. En 1938, se construyó un anfiteatro en el costado Norte, obra del arquitecto Eduardo Secchi que contaba con graderías descubiertas, tenía una capacidad para 200 personas e inicialmente, estaba destinado para realizar funciones de teatro infantil. En 1979, el anfiteatro fue remodelado con aportes de la Municipalidad de Santiago y a partir del año 2003, fue utilizado para desarrollar actividades de teatro, música y danza.


Durante la dirección de Nemesio Antúnez, entre 1970 y 1971, se construyó la Sala Matta, bautizada en honor a Roberto Matta, ubicada en la planta del subsuelo. Para su construcción hubo que levantar completamente la losa del Hall Central. La sala abarca una superficie de 60 metro cuadrados y 100 metros lineales para exhibiciones.

REBECA MATTE BELLO

Rebeca Matte fue la primera mujer escultora en Chile y la primera extranjera, y mujer, nombrada profesora en la Academia de Bellas Artes de Florencia. Nació en Santiago el 29 de octubre de 1875 y murió en La Torrosa, Italia, el 14 de mayo de 1929, bajo el signo de la tragedia que la marcaría a lo largo de toda su vida.

Fue hija de Augusto Matte y Rebeca Bello, y nieta de Andrés Bello. Al dar a luz a Rebeca, la madre de ésta enloqueció, quedando sumida en una amnesia total, de la cual nunca se repuso. La pequeña Rebeca debió, por lo tanto, educarse en casa de su abuela materna, Rosario Reyes de Bello, descendiente de Andrés Bello, quien poseía un verdadero centro intelectual, porque a su casa concurrían destacados hombres como Alberto Blest Gana, Lastarria y los hermanos Amunátegui, entre otros. Más tarde, terminó formándose completamente en Europa, debido a que su padre era diplomático.

Rebeca Matte realizó sus estudios de escultura en Roma, con el maestro Gulio Monteverde y los continuó luego en la Academia de la Villa Medicis y en la Academia Julien de París, donde manifestó su habilidad artística, surgiendo importantes obras que se destacan por su fuerte acento dramático. En esta época, se  contagia de tuberculosis, enfermedad que le acarrea mucho dolor.

En 1900 y 1901, obtuvo sus primeras medallas y distinciones en Europa y en Chile. Recibió la Primera Medalla en el Salón de París en 1900 y diversas condecoraciones en los Estados Unidos, Italia y Chile.

Se casó con el joven diplomático Pedro Felipe Íñiguez. Luego nació Lily Íñiguez, quien sería más tarde escritora. La escultora se dedicó por completo a su crianza, manteniéndose  alejada de su taller por varios años. En 1912, la escultora retomó su trabajo y produjo una serie de obras en mármol y bronce, que destacan por su madurez artística y técnica.

La artista se estableció en Florencia, Italia. Desgraciadamente, en esta ciudad, se manifestó con más violencia la tuberculosis de su hija Lily, que ella le había contagiado. La joven fue trasladada a un sanatorio en Los Alpes suizos, pero en 1926, falleció, dejando a Rebeca Matte sumida en el mayor de los sufrimientos.

Tras la muerte de su hija, a la que cuidó esmeradamente por seis años, regresó a Chile junto a su marido, y fundó un hogar para niños huérfanos en memoria de su hija; también donó parte de sus obras al Museo Nacional de Bellas Artes, y abandonó la escultura, no volviendo a crear, y dedicando sus últimos años a editar los versos que le había escrito a Lily y a fundar varias instituciones de beneficencia en su nombre.

Rebeca Matte fue una artista independiente que, sin embargo, coincide con la generación académica de fines del siglo XIX, debido a la concepción estética de su obra, el valor del tema, un gran dominio de la técnica y el uso de materiales nobles. Su trabajo, cargado en un principio de gran dramatismo expresivo, desvió, después de su estadía en París, hacia una concepción más realista y menos retórica.

Su obra más reconocida "Los aviadores", cuya réplica está en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes, pues el original se encuentra en Brasil. Esta obra muestra el episodio más dramático del mito de Ícaro y Dédalo, con el estilo particularmente doloroso que Rebeca Matte impuso a muchas de sus obras, además de demostrar la importante influencia que el vanguardista Rodin tuvo sobre ella, hecho que la alejó de los academicismos más ortodoxos.
Ella fue una verdadera innovadora de la escultura chilena  porque no se apegó a los rígidos cánones del academicismo. Sus viajes y largas estadías en Europa la pusieron en contacto con una variedad de estilos y escuelas que la hicieron readaptar su propio estilo durante su vida productiva.

Entre sus numerosas y más importantes esculturas, destaca el "Monumento a los Héroes de la Concepción", que le encargó el gobierno de Chile en 1920.


También sobresale su "Horacio", ubicado al interior del Museo Nacional de Bllas Artes. "El Eco", también ubicada en ese museo, es una creación de lo simbólico: una bella figura femenina desnuda, escuchando voces lejanas o interiores. Otra de sus más notables obras es "Crudo Invierno", busto de un hombre altanero y sufrido, de gran expresividad.




JOSÉ GIL DE CASTRO (1785 – 1837)

Cerca de cien obras del pintor José Gil de Castro (1785 - 1837), considerado el pintor de los libertadores de América del Sur, provenientes de colecciones públicas y privadas de Chile Perú y Argentina, han sido reunidas gracias al esfuerzo del Museo de Arte de Lima, MALI, con la participación de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, DIBAM, a través de sus instituciones Museo Histórico Nacional, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Centro Nacional de Conservación y Restauración, CNCR.

Luego de su paso por el Museo de Arte de Lima (MALI), la exposición llega al Museo Nacional de Bellas Artes y permitirá apreciar imponentes retratos de Simón Bolívar, José de San Martín, José Olaya y Bernardo O´Higgins, entre otros próceres de la Independencia latinoamericana. En Chile, se dará especial énfasis a la cualidad de migrante de Gil de Castro y su rol en la sociedad de la época.

La muestra en Chile reproduce la exposición recientemente presentada en Lima y la complementa con obras contextuales de los inicios de la República en Chile, dentro de lo que se incluyen pinturas, numismática, mobiliario y textiles, entre otros.
"La Independencia sudamericana fue una causa que integró a la región. De muchas formas, esta exposición recupera ese espíritu al materializar un esfuerzo conjunto que vincula a investigadores e instituciones de distintos países de América del Sur", señala la curadora.

Un conjunto de imágenes y objetos producidos entre fines del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX muestra el contexto cultural que vivió José Gil de Castro durante los años que residió en Chile, incluyendo objetos de artes decorativas, pintura, herramientas, instrumentos y vestuario que dan cuenta de la sociedad civil, la evolución de la religiosidad colonial a la religiosidad popular y cómo Francia fue el referente político y cultural de la época.

Según señala Isabel Alvarado, Directora (s) del Museo Histórico Nacional, "para el museo es de gran importancia participar en esta muestra internacional con un número significativo de retratos del autor, complementados por objetos de varias de sus colecciones. Esta exposición permite situar las pinturas de Gil de Castro en un contexto que excede su valor testimonial e histórico situándolas en el discurso artístico chileno e hispanoamericano, adquiriendo un nuevo sentido
".





EVIDENCIAS

                   






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